QUIÉN SOY

Bioneuroemoció - Tarot Evolutiu

QUIÉN SOY

 

Puedo ser la persona que te haga dar cuenta del para qué vives lo que vives.

Geógrafo de formación; ya de pequeño me interesaba conocer el mundo que me rodeaba. Enfocado hacia afuera, creía que entendiendo el mundo conseguiría explicármelo y así encontrar las respuestas a las muchas preguntas que me hacía. Con el viaje exterior, pero, vamos cojos si es que nunca llegamos a ninguna parte.

De hecho, el mundo no hay quien lo entienda si primero no te entiendes a ti mismo. Soñamos en conocer el mundo y nos olvidamos de conocernos a nosotros mismos. Todo radica en el viaje interior, lo que de verdad nos conecta con nuestra esencia.

Esto lo descubro corriendo maratones. No importa la ciudad donde corras (mundo externo), hacia el kilómetro 30 siempre llegas al muro (mundo interno); el punto donde el cuerpo dice basta y te preguntas qué demonios estás haciendo. Las piernas no responden, no sabes ni cómo aún flexionas las rodillas, la energía parece abandonarte y el cerebro te dice que te pares; que todo es absurdo y que el cuerpo está al límite. Las reservas de azúcar se han agotado y el cuerpo sólo se nutre de las reservas de lípidos que le cuestan más de metabolizar.

El muro es el clímax de un diálogo interno que, una vez superado, es el umbral a una experiencia desconocida; el cuerpo corre por inercia y los males parecen disiparse como por arte de magia. La diferencia entre detenerte o seguir adelante depende de la mente. Si pones atención al cansancio físico pronto abandonas, si recuerdas el propósito por el que estás corriendo es muy probable que cruces la línea de llegada doce kilómetros más allá. Te lo dicen pero hasta que no lo experimentas no ves la evidencia; el cuerpo (bien entrenado) obedece siempre la mente, y así es.

De esto fui consciente en 2016, el año en que cumplía los 40. Mi ego me retó a hacer 4 maratones, una por década, para demostrar que todavía era joven.

Y las hice, y las terminé …

Y ahora qué? me pregunté visitando la Acrópolis al día siguiente de haber hecho el maratón de Atenas con la medalla de finisher orgullosamente colgada del cuello.

La respuesta me llegó al poco rato, visitando los jardines que rodean la cuna de nuestra civilización. Una pintada en un banco del parque clamaba Σωκράτης free! justo delante una cueva que dicen fue la prisión donde Sócrates, quien por coherencia con su pensamiento, decidió permanecer encerrado esperando la sentencia a muerte negándose a pagar para comprar su libertad física.

Me imaginé vivir allí dentro encerrado; como la humedad, la falta de luz, la mala alimentación y el poco espacio para moverme irían royéndome el cuerpo … y de golpe pensé en Platón y el mito de la caverna, del concepto de realidad … y observé la metáfora que estaba pensando. Algo me decía que dejara el cuerpo, que ya lo había puesto a prueba y que por más maratones que corriera era evidente que las piernas no me llevarían nunca muy lejos. Que fijara la atención de verdad en mí, que descubriera mi mundo interior que creía encerrado en mi cerebro. Sólo conociéndome lograría llegar a la plenitud y a la libertad —la de la mente y la del pensamiento—. Llegar a la coherencia a la qué Sócrates nunca renunció (y que nunca perdemos) pese a que estubo encarcelado físicamente hacía 2.500 años dentro de esa cueva que ahora yo tenía ante mis ojos.

Así es como decidí cursar, en el año 2017, el postgrado en Bioneuroemoción® por Enric Corbera Institute con el aval de la Universidad Iberoamericana de Torreón, México.

Lo hice por mí, para conocerme, para hacerme adulto emocionalmente y llevar las riendas de mi vida. ¡A fe de Dios! La experiencia ha sacudido a mejor mi mundo interno y las manifestaciones en mi entorno son tan evidentes que lo mismo que experimenté ante la prisión de Sócrates me dice ahora que no escatime lo aprendido a nadie. Que el camino de autoindagación que estoy haciendo debo compartirlo con quin se me acerque, ahora que por fin he descubierto mi propósito de vida.

Como te decía al principio, puedo ser tu acompañante; la persona que te haga dar cuenta del para qué vives lo que vives; tomes Conciencia. Nada en este mundo pasa por casualidad y si has llegado a leerme hasta aquí es que posiblemente tengamos que coincidir en un momento y hacer juntos parte de nuestro camino para seguir avanzando.

Será un placer y todo un honor si me permites acompañarte.

Gracias.

  • Jaume Garrós i Badal